27 feb. 2011

Había decidido alejarme de todo lo nocivo, pero ayer caí.
Es curioso, porque parecía que todos, hasta el tiempo, se habían aliado para convencerme de que me la jugase, y me aseguraban que saldría beneficiado; y la idea me atrajo bastante porque, después de todo, llevaba sin jugármela bastante tiempo.
De hecho, tuve un tiempo para pensármelo, y pasé por altibajos hasta el último minuto (literalmente); y finalmente decidí sacar ese coraje escondido que pocas veces sale afuera y jugármela esa noche. Me sentía eufórico, como hacía tiempo que no me sentía y sabía que esa noche me marcaría de alguna forma.
Cuando salí de casa me invadió esa sensación de vacío, pero a la vez de demasiado lleno que me da en esas ocasiones en que sé que algo no va bien, pero la dejé pasar.
Finalmente, me pareció descubrir el origen de la dichosa sensación: el examen oral de la Escuela Oficial de Idiomas que tenía esa tarde, del cual... mejor no hablo. Pero no desapareció, seguía ahí.
Se acercaba el momento, y cada vez lo daba más vueltas, pero no me daba muy buena espina porque las cosas demasiado planeadas no suelen acabar muy bien y lo intenté olvidar por un rato. (No lo conseguí, evidentemente).
Sabía que algo iba mal, y tuve la tentación de echar a correr hacia la estación de autobuses y coger el último que había hacia casa, pero no saqué fuerzas; algo me repetía continuamente: seguro que acaba bien, verás.
Llegamos al cumpleaños (todo de lo más raro, por cierto) y después de una hora, llega el momento que, penosamente, queda en dos besos y un encantado.
Tanto para nada; increíble.

-Conclusión por el momento: el mundo es oscuro, egoísta y cruel. Si atisba el más mínimo rayo de sol, lo destruye.


2 comentarios:

  1. Hacia mucho que no me pasaba por aquí, pero es que no vi ninguna actualización desde el 28, y hoy he decidido animarte para que sigas con el blog. Es que me encanta como escribes, estuve echando una ojeada a las antiguas, a las entradas cuando estudiabas física y química, donde saliste un sábado de fiesta y te empapaste en la parada de autobús. Me encanta como te expresas sinceramente, y aunque no tengo mucho tiempo yo tampoco, me gustaría seguir leyéndote. Osea que por favor, desde Asturias te lo pido, sigue escribiendo cosas tan maravillosas como la de esta entrada. Suerteeee :)

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